NOSOTROS LOS QUE NO OLVIDAMOS
Recorren calles tras calles como idos del tiempo, de la vida.
Le aturde la multitud, y verifica cada zapato de su victima,
se fuga con los pies de colores llamativos.
Suele dormir sin importarle el tiempo que transcurre entre
sabanas.
Continuamente sienten un barranco que les absorbe hasta las pestañas.
Confunden los días, no saben que día es 15 de noviembre, mucho menos cuando llega
Diciembre.
Interminablemente buscan algún amigo íntimo
para que lo escuche por horas sin
llorar lo perdido.
Buscan el olvido, fumándose así mismos, bebiéndose y
embriagando su olvido.
Repiten casi siempre la misma canción que transporta el cuerpo, putrefacto
por la ansiedad,
Y se recorre a esa persona amada empezando por el lomo del
libro, entre letras imaginan las manos ausentes.
Buscan el aroma que despedía entre la invisibilidad fría y
obscura.
Escriben su nombren en miles de hojas blancas.
Mueren en el grito frustrado, continuo sin voz, desangran fotografías.
Desparraman gotas
saladas de los inmensos ojos con los
que un día le miraron marchar y los que
aun reclaman su presencia.
Toman su tarea pendiente
y la innovan para
ausentarse de este mundo embarazoso.
Atentamente: Lucya B. Miranda.
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