Tú lo más sagrado de mi ritual nocturno, ahora duermes en la casa que absorbe los días que podrían
ser míos, no sabría reclamarte las veces que
he quedado con ganas de estrechar tu cuerpo entre sabanas, (olorosas a miles de blanqueadores y sabe dios cuantas lavadas), derramarme en ti, crear el vínculo
del beso prohibido esparcirnos por el mundo dejando atrás los chismes de mercado, esparcirnos como la áurea boreal, despacio…repasar mis mil
lenguas sobre tú frió vientre, degustar los rincones ocultos de tu indefinido
cuerpo.
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